Está de sobra decir que el disco del que hablo a continuación es fantástico, sin embargo ya lo dije.
Los Two Gallants llegaron a mi vida en el momento justo que necesitaba escuchar algo “diferente” (junto con los Black Keys), la combinación de guitarra, batería, armónica y voz, le dieron un giro drástico a lo que tenía concebido acerca de la música. Empecé con el “What the Toll Tells” (su 2o LP), el cual me maravilló instantáneamente. Meses después le siguió este, su material debut, el disco que le dio inicio a este extraño y único revival del delta-blues y del folk.
“The Throes” es un disco “especial”, más allá que musicalmente es superior al promedio (me refiero al “promedio” de los discos que actualmente se lanzan día a día), encierra en cada canción una vibra que puede ser fácilmente identificada disfrutándolo con unos buenos audífonos. Desde “You Losin’ Out” y ese inesperado comienzo de armónica, los compaces tan atinadamente marcados de Tyson Vogel en la batería y la inolvidable voz de Adam Stephens con su “extraña” técnica de tocar la guitarra, hasta “Train That Stole My Man”, este disco es una montaña rusa de emociones y momentos.
Tomemos por ejemplo la oscuridad desarrollada en “Crow Jane” y sus arreglos de cuerdas, la narrativa en las líricas es exquisita, formando líneas y líneas de versos que se apoderan del subconsciente, quedas confundido intentando saber si son las letras, la voz o los instrumentos, o la conjunción del TODO lo que hace tan grandiosa esta canción. “The Throes”, la canción que le da el nombre al disco, es otra excelsa demostración de cómo se deben escribir las líricas, además de ser donde la voz de Stephens adquiere una dimensión tristeza y melaconlía infinita, describiendo, en pocas palabras, la villanía y cobardía residente en un matromonio misógino e inhumano. Una obra de arte.
“My Madonna” merece otra mención aparte, un himno al alcohol y al desamor, cuál pinche “Chente” ni qué mamadas, noo, los Two Gallants son la onda para esto. Una canción que de principio a fin te atrapa, tristeza y despecho, versos que podrían tatuarse en cualquier parte del cuerpo (-”If liquor’s a lover, you know I’m a whore”-) y un épico cierre de armónica. Hasta que escuché esta canción no tenía ni idea qué cosas tan impresionantes se pueden hacer con una armónica, deben escucharla y descubrirlo también.
Ojalá le den una oportunidad a esta propuesta, si no, ya vendré con otra diferente para el siguiente mes. Hasta entonces.
Publicado por munguis
A un lado marica, no es tiempo de detenerse a oler las flores con tu
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