Reseña del Mes: “The Throes” (2004) (Two Gallants).

Septiembre 15, 2008

Está de sobra decir que el disco del que hablo a continuación es fantástico, sin embargo ya lo dije.

Los Two Gallants llegaron a mi vida en el momento justo que necesitaba escuchar algo “diferente” (junto con los Black Keys), la combinación de guitarra, batería, armónica y voz, le dieron un giro drástico a lo que tenía concebido acerca de la música. Empecé con el “What the Toll Tells” (su 2o LP), el cual me maravilló instantáneamente. Meses después le siguió este, su material debut, el disco que le dio inicio a este extraño y único revival del delta-blues y del folk.

“The Throes” es un disco “especial”, más allá que musicalmente es superior al promedio (me refiero al “promedio” de los discos que actualmente se lanzan día a día), encierra en cada canción una vibra que puede ser fácilmente identificada disfrutándolo con unos buenos audífonos. Desde “You Losin’ Out” y ese inesperado comienzo de armónica, los compaces tan atinadamente marcados de Tyson Vogel en la batería y la inolvidable voz de Adam Stephens con su “extraña” técnica de tocar la guitarra, hasta “Train That Stole My Man”, este disco es una montaña rusa de emociones y momentos.

Tomemos por ejemplo la oscuridad desarrollada en “Crow Jane” y sus arreglos de cuerdas, la narrativa en las líricas es exquisita, formando líneas y líneas de versos que se apoderan del subconsciente, quedas confundido intentando saber si son las letras, la voz o los instrumentos, o la conjunción del TODO lo que hace tan grandiosa esta canción. “The Throes”, la canción que le da el nombre al disco, es otra excelsa demostración de cómo se deben escribir las líricas, además de ser donde la voz de Stephens adquiere una dimensión tristeza y melaconlía infinita, describiendo, en pocas palabras, la villanía y cobardía residente en un matromonio misógino e inhumano. Una obra de arte.

“My Madonna” merece otra mención aparte, un himno al alcohol y al desamor, cuál pinche “Chente” ni qué mamadas, noo, los Two Gallants son la onda para esto. Una canción que de principio a fin te atrapa, tristeza y despecho, versos que podrían tatuarse en cualquier parte del cuerpo (-”If liquor’s a lover, you know I’m a whore”-) y un épico cierre de armónica. Hasta que escuché esta canción no tenía ni idea qué cosas tan impresionantes se pueden hacer con una armónica, deben escucharla y descubrirlo también.

Ojalá le den una oportunidad a esta propuesta, si no, ya vendré con otra diferente para el siguiente mes. Hasta entonces.


Reseña del Mes: “Healing Through Fire” (Orange Goblin) (2007).

Agosto 14, 2008

A un lado marica, no es tiempo de detenerse a oler las flores con tu Nelly Furtado, no. Debes entender que esto se trata de rock de hombres, no de pinches tecladitos o de tus pinches bandas de indie pop brasileño, esas son puterías. Yo hablo de guitarrazos, de gritos y actitud, de música con calidad, de un disco que no pueden dejar pasar a los que les gusta el metal, el stoner o el blues, un álbum en que cada canción supera a la anterior llegando al punto en el que te aprendes cada riff, idóneo para algo de buen y agresivo air guitar.

Vean simplemente la portada, con sólo verla se espantan los que evitan las confrontaciones (o sea, los putos), no es de esas clásicas portadas sacadoras-de-pedo tipo Marilyn Manson, pero hay cráneos, una mujer con un corsé, fuego. Me he dado cuenta que las bandas de stoner no se esfuerzan principalmente en hacer portadas atractivas, pero mínimo pasan el filtro para no ser escuchada por el tipo de gente que compran o escuchan un disco por lo que ven.

El “Healing Through Fire” fue otro de los legados que me dejó la ya extinta Switch (aún la extaño :( ), fue el primer disco que escuché de Orange Goblin y de ahí mi afición hacia esta banda se ha ido incrementando. A diferencia de otros discos anteriores que exhibían unos arreglos mas psicodélicos o cercanos al doom, en éste se inclinan más hacia la velocidad del metal, regalándonos riffs mucho más rápidos y, si me apuran, de los mejores que haya escuchado en mucho tiempo. Sólo basta escuchar “The Ale House Braves” para percibir esa influencia punketa que ya venían arrastrando desde el “Coup De Grace” o “Hounds Ditch” para constatar que el ROCK se sigue tratando de riffs y actitud, demasiada actitud.

Uno escucha “They Come Back (Harvest of Skulls)” y se pregunta cómo es que mocosos como los Jonas Brothers se atreven a decir - ¿Están listos para rockear? -. Maldito Disney Channel, que se joda.

“Beginners Guide to Suicide” es un extraordinario coqueteo con el blues, además de contener unos inesperados arreglos de armónica, la voz del vocal (disculpen el pleonasmo) suena mas grave y siniestra que nunca y luego explota junto con la guitarra en uno de los mejores coros del stoner/metal. Sin embargo mi canción favorita (si es que me obligan a elegir una) definitivamente es “Cities of Frost” la cual reúne todas las virtudes que debe tener una composición musical, rolas como esta cambian la vida, se los juro.

Lo único malo de este disco quizá es que solamente contiene 9 tracks, aún así prefiero chutarme 9 rolas de impresionante calidad a 15 canciones de pura mierda, sinceramente. Hasta el siguiente mes.


Reseña del Mes: “In Rainbows” (Radiohead) (2007).

Julio 17, 2008

Radiohead. Radiohead. Radiohead. Radiohead. Ese el nombre de LA banda a la que más admiro. Sucede que ocurre un momento en la vida en el que defines cómo serás por el resto de tus días (tanto en términos de actitudes, aptitudes, desempeño, relaciones inter-personales, etc etc) y durante esos días la única guía la encontré en, adivinaron, Radiohead. Gracias a Radiohead soy como soy, para bien o para mal.

Partiendo de eso no tienen ni por qué molestarse en preguntar por qué voy a reseñar este disco y, bueno, si es que acaso se atreven, les diré que es por que es un discazazazazazazo. Desde el hecho que pusieron como loca a la industria musical con su distribución independiente por Internet en la que tú definías el precio que querías pagar por la descarga del disco (algo que luego fue criticado ya que se encontró que la mayoria de los fans lo bajaron gratis), hasta el hecho de que Radiohead sigue sabiendo hacer estupendas canciones, el “In Rainbows” no es algo mas que otro de los GRANDES discos de Radiohead.

Después (el 31 de Diciembre del 2007), Radiohead completaría el trabajo con el lanzamiento de material físico (discbox) que incluiría un disco extra, una maniobra por demás inteligente para incitar a los fans a adquirir todo el paquete: estuche, librito, discos, uah!!, yo aún no lo tengo :( .

El primer disco (el que la gran mayoría hemos escuchado) se compone de 10 extraordinarias canciones. Inician un poco energéticos (muy a lo “Hail to the Thief”) con “15 Step” y “Bodysnatchers” (que gran canción!!), para luego pasar a la onda depresiva que tanto me fascina y que desde siempre los ha caracterizado: “Nude” (conocida también como “Big Ideas”) era uno de esos b-sides que sabía que en algún momento terminaría en un LP, “Weird Fishes/Arpeggi” tiene una extraña atmósfera, destacada por la ejecución en los compaces de Phil Selway, “All I Need” es nuevamente una canción llorona, donde lo que más me fascina es la parte final con el piano, la batería y un Thom Yorke desquisiado. “Reckoner” entra instantáneamente a la contienda de las canciones mas tristes de Radiohead (donde compite con “How to Dissapear Completely”, “The Pyramid Song” y “Sail to the Moon”). “House Of Cards” simplemente no me agrada del todo (a pesar de que le hicieron un video genial), tal vez es por que es lenta o tediosa o demasiado larga o le falta guitarra o la voz de Yorke luce algo plana, en fin, no me gusta no me gusta. “Jigsaw Falling Into Place” es quizá mi canción favorita, mantiene un equilibrio entre el sonido del Radiohead pre-Kid A y del Radiohead post-Kid A, lo cual, desde mi punto de vista, establece que Radiohead está en posición de re-inventar la rueda si es que lo encuentran necesario. Finalmente “Videotape” es la clásica canción de-fin-de-disco: hermosa, triste y definitivamente con ese “algo” que, si tienes tu reproductor programado para auto-repetir el disco, “fluye” con la primera canción, pudiendo hacer un ciclo infinito.

Pasando al segundo disco (que se compone de 8 canciones, donde 2 de esas son pequeñas piezas instrumentales -”MK 1″ y “MK 2″- ), la estructura melódica no varía en cuanto al primero y “Down is the New Up” es una clara muestra de eso, mostrando igualmente una predominancia de piano, batería y voz, aunque lo que la destaca son los arreglos de cuerdas entre coro y coro. “Go Slowly” y “Last Flowers” (otro de los antiguos b-sides bastante famosos) conforman la parte deprimente-corta-venas de este disco, la primera con una escencia mas guitarrosa mientras que la segunda se apoya más en el piano. “Up On the Ladder” y “Bangers and Mash” recuerdan quizá un poco al sonido del “Hail to the Thief” o del material en solitario de Thom Yorke (“The Eraser”), sin embargo se mantienen a la perfección dentro del contexto del “In Rainbows”. Para cerrar está “4 Minute Warning” dejando quizá la impresión que está de sobra en el disco, aún así es una buena canción, ya la quisieran muchas otras bandas bicicleteras para rellenar sus mediocres grabaciones.

Puede que el “In Rainbows” no altere la historia de la música tal como lo hicieron el “The Bends” o el “OK Computer”, de igual manera es un disco que merece ser apreciado y reconocido con las mejores de las alabanzas ya que Radiohead es y seguirá siendo LA banda.

Hasta el siguiente mes.


Reseña del Mes: “There Be Squabbles Ahead” (Stolen Babies) (2006).

Junio 14, 2008

Los Stolen Babies son una banda californiana que ha sido encasillada bajo la “etiqueta” de metal avant-garde. ¿Qué es metal avant-garde? En pocas palabras es una variante del metal caracterizada por la experimentación, el uso de instrumentos y estructuras ajenas al metal, pero sobre todo, propone una INNOVACIÓN sobre un género que, al igual que otros, tiene muy poquito hacia dónde moverle. Sin embargo gracias a los variados proyectos “avant-garde” de Mike Patton el metal aún vive y colea.

En un lenguaje un poco mas comparativo los Stolen Babies pudieran ser el resultado de unos Yeah Yeah Yeahs con muchos más huevos (además de un bajeo consistente) con un toque de la influencia del “dark cabaret” de los Dresden Dolls. Fuera de eso, los Stolen Babies son una banda bastante auténtica que ha sabido sumar una gruesa cantidad de seguidores, sobre todo por la actitud y energía que suelen derrochar en sus toquines.

El disco ofrece el primer obstáculo para determinar si es para ti o no: “Spill!” si ni los gritos de la vocal (Dominique Persi) ni el atasque de instrumentos te desagradaron, pues ya estás del otro lado, de lo contrario tal vez debas oir las siguientes canciones para juzgar por completo el disco. “Awful Fall” muestra una cara ligeramente mas accesible acompañada por una firme y pegajosa línea de bajo, en esta ocasión Dominique deja de gritar y muestra un tono un poco más amigable cantando al ritmo de la canción.

Las influencias carnavalezcas destacan en los siguientes tracks, “Filistata”, “A Year of Judges” o “Swint? or Slude?” pueden hacernos sentir en un circo al estilo Tim Burton, lleno de seres anormales, tétricos y enfermos. “So Close” se acerca peligrosamente a territorios del mismisimo POP, sin embargo sale airosa del coqueteo como una canción sólida digna de pertenecer al playlist de la fiesta del anfitrión conocedor. “Mind Your Eyes” es una excelente pieza de metal con un Gil Sharone empleándose a fondo en la batería (de ahí que los TDEP lo hayan invitado a echarles mano en su más reciente “Ire Works”). Después “Lifeless” puede adormilar un poco con esa balada a lo Evanescense (aunque claro, no TAN culero), pero “Tall Tells” te despierta con ese metal combinado con trompetas, no es algo que se escuche muy seguido, pero en este caso se escucha muy bien. “Push Button” sorprende por su fiereza mientras que “Gathering Fingers” es un claro ejemplo de cómo se puede experimentar con el metal. Finalmente “The Button Has Been Pushed” concluye con este inesperado y bizarro carnaval. No es el clásico disco que le gusta a toda la gente (generalmente nada de lo que recomiendo lo es :P ), sin embargo puede ayudarte en tu búsqueda de algo desafiante que se desprenda un poco de toda la tendencia actual.

Hasta el otro mes, donde les hablaré de un disco de mi banda favorita.


Reseña del Mes: “Chulahoma” (The Black Keys) (2006).

Mayo 16, 2008

Tal como anticipaba en la reseña anterior, es una vez más un EP la selección musical a detallarles y recomendarles. Probablemente (si sueles leer este humilde espacio) te preguntes - Bueno ¿que tanto trae este wey con los Black Keys? -, y pues bueno, quisiera dar una respuesta sencilla y corta (como a muchos les gustaría leerla), sin embargo hablar de los Black Keys requiere de un contexto algo detallado y no precisamente muy tangible con la simple escritura.

Este fue el primer material de los Black Keys que atravesó mis oídos, interés generado por una reseña del WARpig en una (ya difunta) Switch de Julio del 2006. Lo interesante de leer una reseña positiva es de que la consumes/compras/descargas convencido que es buena música hasta que, claro, descubres lo contrario.

Entonces ahí estaba yo, intentando descifrar una intensa placa de blues-rock, mi único acercamiento que había tenido hacía este género había sido con los White Stripes (que así blues blues no son); en esos ayeres me debatía entre el indie-rock/post-punk (Editors, Wolf Parade, Bloc Party, My Morning Jacket, The New Pornographers, The Arcade Fire) y mi creciente afición hacía el post-hardcore/metalcore (Emery, From Autumn to Ashes, As I Lay Dying, Alexisonfire, Norma Jean, The Bled). Reconozco que al principio fue dificil escuchar algo como los Black Keys, hasta que, en una de esas tardes lluviosas de Agosto, mis oídos por fin accedieron ante esta fórmula de sentimiento, distorsión y baja fidelidad.

“Chulahoma” fue el resultado de la inspiración en rendir homenaje a uno de los héroes del blues, Junior Kimbrough, el dueto de Akron logró revivir de manera notable algunos de los temas que inundaron los pantanos de Mississippi por allá de los 30’s. Al principio con “Keep Your Hands Off Her” se puede sentir como que realmente no es la gran cosa, pero a continuación los oscuros acordes de “Have Mercy On Me” le dan al sonido una influencia medio stoner que se agradece en grandes cantidades. Después el EP sigue con la rítmica “Work Me” y la hermosa “Meet Me In The City” para privarte de todos tus sentidos y tan sólo enfocarlos en los parlantes, “Nobody But You” es el perfecto medio para llegar a “My Mind is Ramblin’”, una canción que inunda el ambiente de dolor (¿blues?) y de otro tipo de sensaciones maravillosas que sólo dependerán del escucha, lo cual me parece totalmente congruente.

Nuestros padres se pueden jactar de heredarnos a los Beatles, a Pink Floyd, a Led Zeppelin y a Black Sabbath, ¿nosotros de qué nos vamos jactar con nuestros hijos? ¿de My Chemical Romance? ¿de Linkin Park? ¿de 30 Seconds to Mars?. Yo no sé, pero los Black Keys pueden ser esa banda que pase a la inmortalidad haciendo algo sencillo: mantener en vigencia al blues. Con eso bastará.

Hasta el mes siguiente.