Realmente es dificil renunciar a algo por lo cual has estado peleando con tanta vehemencia y aplomo durante todo un año, sin embargo, una vez más, los aficionados al Liverpool tendremos que fabricar un nuevo colchón de esperanza y acostarnos en él para el año que viene.

Como decía hace algunos días, el Manchester United tenía que conseguir 7 puntos (de sus 12 restantes por disputar) para matemáticamente asegurar el título, sin importar lo que hiciera su más cercano perseguidor: el Liverpool.
Pues bien, consiguió ese séptimo punto el día de hoy, con un mezquino empate ante el Arsenal, un Arsenal que en toda la temporada demostró no saberle jugar al cuadro de Old Trafford y, si bien no me estoy quejando, pareció que el resultado ya estaba arreglado desde antes que los jugadores saltaran a la cancha.
En la historia reciente del Liverpool esta tonada del te-alcanzo-pero-me-vuelves-a-superar desafortunadamente ya es clásica, y es que ya tras 19 temporadas sin poder alzar la Premiership, empieza a parecer alguna especie de maldición, una maldición que nos parte el alma a muchos, esperanzados a que algún año esto termine.
Este año en especial parecía que la historia sería diferente sobre todo por lo parejo que se mantuvo la competencia por toda la temporada, pero al parecer esa prolongada racha de empates en Enero fue la que al final nos pasó la factura. Realmente creo que el equipo que consigue más puntos debe ser el que debe consagrarse campeón, pero me queda el mal sabor de boca debido a que muchos equipos ni siquiera intentaron hacer algo diferente cuando enfrentaban al Manchester United a excepción de entregarles el partido (debemos recordar que fue el Liverpool el único que logró derrotarlo en ambas ocasiones de la temporada).
Entonces aquí estamos, justo como al inicio, mirando de nuevo como el Manchester-Chelsea-Arsenal alejan de nuestras manos ese ansiado trofeo, con nada más que esperanzas de que el siguiente año será “nuestro año”.
No me queda más que agradecerle a este OH GRAN equipo por brindarme tantas emociones y alegrías, no olvidaré esos goles victoriosos de último minuto como el de Torres en campo del Portsmouth o aquél de Benayoun frente al Fulham. Después de todo es esta camisa la que le da algo de sentido a mi vida, la que me hace levantarme temprano en Sábados o Domingos a apoyarlos. Gracias Liverpool.
Tal vez ustedes mis amables lectores no puedan entender mi desbordante pasión hacia este equipo, sin embargo hay cosas que es mejor no intentar describir.
Debo irme, el Liverpool juega máñana (alrato) a las 07:30 frente al West Bromwich Albion. Aunque ya nada más importe.








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