Camina por todo el Laboratorio de Redes contoneando sus caderas, una persona en verdad desagradable. Pudiera ser la envidia de todos sus “conocidos” heterosexuales por la cantidad de amigas que tiene, pero son sólo eso: sus amigas. Usa ese tipo de ropa “fashion” que sólo un puto usaría, levanta sus nalguitas mientras conecta los cables directos, como esperando que alguien lo note y se enamore de él, no contento con eso, habla en voz gaymente-alta – Aaaaash ¿cuál es tu PC, Carmen? … aaaaash ya se me trabó la Hyperterminal, me voy a volver loooooco(a) -. Pongo a Monster Magnet fuerte y duro como para dejar en claro que aquí es territorio de hombres, no de pinches maricones, sin embargo él (yo creo) en su mente pone a Miranda! y se imagina en un tutú rosado bailando sobre la mesa de las computadoras.
Así o más pinche joto.
Podrán pensar – Ay este wey es medio homofóbico -, pero la neta no, como he repetido en varias ocasiones cuando he tenido la oportunidad, mi problema no es con los homosexuales, sino con la actitud y comportamiento que desarrollan la mayoría de ellos. Por que una cosa es que te gusten los hombres y otra cosa es que te conviertas en una florecita y quieras llamar la atención ridículamente de cada persona con la que te topas, – Mira qué tan joto soy!!! -.
Si es que realmente existe un concepto como “orgullo gay” (gay pride), la verdad es que gran cantidad de los homosexuales que conozco pareciera que no hacen uso de éste, convirtiéndose en un chiste para la humanidad y una vergüenza para la sociedad y su familia. – Aaaaaash es que nadie me entiende, me voy a hacer emo, además de que el vocal de My Chemical Romance está bien guapito -, ok, es TU problema.
O a ver, los voy a poner a pensar, ¿conocen muchos homosexuales que digan – Ay que chingón es este wey, qué buena persona, qué respetable -?, ¿o por lo menos uno?. Yo la verdad no, si acaso el Tío Frank en “Little Miss Sunshine” (muy buena película, por cierto), era un personaje algo deprimente, pero mínimo no andaba con sus maneras ni esos rasgos putezcos que inmediatamente distinguen a uno.
Mientras tanto aquí sigue este jotazo, de cierta forma siento su mirada (tengo una extraña “habilidad” de atraer la atención de los homosexuales) y ya estoy a punto de encabronarme, ojalá no me pida ayuda por que le diré – Lo siento, no se me permite ayudar a pinches jotos como tú -. Probablemente se iría llorando del Laboratorio o quizá diga – Aaaaaash que grosero, eres un NACO -, por que hasta resulta que son fresitas jaja.
Aaaah que pinches jotos, ¿no creen?.
Comentarios recientes